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La Homeopatía como antecedente de la Terapia Floral de Bach

El mismo Dr. Bach reconoce que su sistema se basa en el trabajo realizado por Hahnemann:

Paracelso y Hahnemann nos enseñaron a no prestar demasiada atención a los detalles de la enfermedad, sino a tratar la personalidad, al hombre interior, comprendiendo que si nuestras naturalezas espiritual y mental se encuentran en total armonía, la enfermedad desaparece. La gran base de su edificio es la enseñanza fundamental, que jamás debe interrumpirse.

Luego Hahnemann descubrió cómo lograr esa armonía y encontró que podía revertir por potenciación la acción de ciertas drogas y remedios de la vieja escuela, así como otros elementos y plantas que seleccionó personalmente, de modo que la misma sustancia que provocaba envenenamientos y síntomas de enfermedad podía -en cantidades mínimas- curar esos mismos síntomas cuando se la preparaba de acuerdo con su método especial.

Así formuló la ley en la que “lo similar cura lo similar”: otro de los grandes principios fundamentales de la vida, y nos dejó continuar la edificación del templo con esta línea de pensamiento, la primera gran concepción a que arribamos es que la enfermedad misma se rige por la esta ley, ya que es el resultado de una actividad errónea; la consecuencia natural de la falta de armonía entre nuestros cuerpos y nuestras almas; y se rige por “lo similar cura lo similar” porque es la misma enfermedad la que obstaculiza e impide que llevemos demasiado lejos nuestras acciones equivocadas, pero al mismo tiempo es una lección que nos enseña a corregir nuestro comportamiento equivocado y a armonizar nuestras vidas con los dictados de nuestras almas.

La enfermedad es el resultado de pensamientos y acciones erróneas, y cesa cuando actos y pensamientos son puestos en orden. Una vez aprendida la lección del dolor, el sufrimiento y la desgracia, su presencia carece de propósito y entonces desaparece automáticamente.

Eso es lo que Hahnemann intuyó al decir que “lo similar cura lo similar” [3]

Por lo tanto hay que ver al sistema Floral de Bach como una extensión de ciertos puntos de la homeopatía que ni Hahnemann ni los homeópatas que le siguieron hubieran podido realizar.

Hahnemann partió de la idea de que todo lo que existe posee una fuerza vital cuyo desequilibrio puede causar una enfermedad. Este concepto evolucionó con Bach, quien afirmó que la fuerza vital es "aquello que emana del alma", y su interrupción o el "conflicto entre alma y personalidad", pueden generar un desequilibrio responsable de la enfermedad.

Otro de los principios más importantes que Hahnemann retoma de Parecelso, y del mismo Hipócrates, es la famosa sentencia “Natura morborum medicatrix” o “La Naturaleza se cura por sí misma”.

Este concepto es fundamental para entender el enfoque que aplica tanto la Homeopatía como la Terapia Floral de Bach, aplicado tanto a su visión de salud y enfermedad como a la curación. Al pensar que la Naturaleza tiende a curarse, estamos afirmando de manera implícita que la salud es un estado en movimiento, en evolución. Y si la enfermedad lleva consigo una “enseñanza” para el organismo que la sufre, el medicamento debe ayudar a la fuerza vital a restaurar el desequilibrio, que puede ser o bien dándole fuerza o bien quitando el bloqueo. Las Flores actúan por excelencia para “eliminar el bloqueo”.

En la Homeopatía se le da mucha mayor importancia al paciente, porque “no hay enfermedades sino enfermos”, principio conocido en esa medicina como “individualidad morbosa”. Para Bach, cada paciente es único y es más importante a tratar el estado presente del individuo.
Sin embargo, Bach indagó mucho más que Hahnemann en la función que tiene la enfermedad dentro del proceso de vivir del Hombre. Para Bach, cada ser humano tiene una función y la enfermedad es una “ayuda en el camino".

Por último, tanto Bach como Hahnemann buscaban un método de curación que no fuera agresivo al paciente ya que :

“La curación ideal consiste en restituir la salud de manera rápida, suave y permanente, o sea en extirpar y aniquilar la enfermedad en toda su extensión por el camino más breve, seguro e inofensivo, en base a principios fácilmente comprensibles.” [4]

[3] Bach 1993
[4] Hahnemann (1996) pp 77



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